Las ondas de choque son ondas acústicas/sonoras de alta energía y corta duración que se aplican en tejidos lesionados (músculos, tendones, huesos) para estimular su reparación y regeneración. Se utilizan en medicina (fisioterapia, traumatología) para tratar afecciones crónicas como tendinitis (codo de tenista, hombro), fascitis plantar, espolón calcáneo, y retrasos en la consolidación ósea, promoviendo la curación sin cirugía y aliviando el dolor.
¿Cómo funcionan?
- Generación: Dispositivos electromagnéticos, electrohidráulicos o piezoeléctricos crean estas ondas.
- Aplicación: Se transmiten a través de un gel conductor directamente sobre la piel, llegando al tejido dañado.
- Efectos: Crean un estímulo mecánico que provoca microtraumatismos controlados, activando procesos biológicos como la formación de nuevos vasos sanguíneos, liberación de factores de crecimiento y regeneración de colágeno, ayudando a reducir la fibrosis y la inflamación.
Indicaciones
- Tendinopatías: Hombro (calcificaciones), codo de tenista (epicondilitis), tendón de Aquiles, tendón rotuliano.
- Fascitis plantar y espolón calcáneo.
- Bursitis: (trocantérea).
- Retraso de consolidación ósea: (pseudoartrosis) y fracturas por estrés.
- Capsulitis
Ventajas
- No invasiva: y segura.
- Sin cirugía.
- Mínimo de 6 sesiones
- Poco tiempo de recuperación.
- Promueve la regeneración natural del tejido.